Que hermosa me repito en silencio, eres deveras
pasa el tiempo, te veo y me lo repito
¡cobarde! me digo; ahora te enteras
que siendo la mujer quien amas
huyes y te alejas tan recóndito.
Qué no vez, que si no dices nada, nada pasará
siempre la verás pasar
y sus mejillas con sonrisa hipócrita
besarás de nuevo;
y así; el tiempo que castiga
al temeroso contigo acabará
y en sueño; únicamente en sueño
la historia a ti mismo contarás de nuevo.
