Estúpida necedad impera en mis deseos;
capricho que corroe a mi corazón que inútil,
pues a tus labios besarlos y morderlos quiero;
y tú a mi corazón que correspondas quiero,
indiferencia vana, despreciable y fútil.
La mácula que cega a mis sentidos,
es la sombra de tu cuerpo esbelto;
y en el lenguaje de amor de mis latidos,
te pide escuches su lamento.
Te pide clemencia en atención siquiera,
¿o tienes miedo acaso a la palabra amor?;
te pide escuches su quimera,
te pide; seas de su amor primera,
te pide presto correspondas su clamor.
