Ver tu mirada me transforma en piedra,
mirada penetrante de Medusa;
y sin embargo ansioso busco excusa,
por coquetear tu cuerpo como hiedra.
Infinita mirada, haces que pierda,
la cordura, la calma y la paciencia;
en mis actos se nota la incoherencia,
no soporto si el tiempo se posterga.
Fulmina con la luz de tu fijeza,
y has de roca mi cuerpo enamorado,
pues fuera de sí, por tu belleza;
que prefiere estar muerto, inanimado,
o escucha el corazón que se confiesa,
ven y dale un poquito por su lado.
