Dos corazones dijeron,
que por siempre se amarían;
por sentir lo que sentían,
jamás los dos se mintieron.
Con el paso de los años,
esos corazones se aman;
poco casi se reclaman,
olvidando sus regaños.
Con besos todos los días,
alimentan su cariño;
sus blancas manos de armiño.
se posan sobre las mías.
Lisonjas en los oídos,
dan a sus mejillas rubor;
y por consecuencia el amor,
la hace perder los sentidos.
Tu sonrisa mañanera,
y ese guiñar de tus ojos;
pone fin a mis enojos,
y mi invierno es primavera.
¡Oh! amor de mis amores,
soy feliz por conocerte;
y solamente la muerte,
impide que me enamores.
