Frenética pasión me nace ansioso,
como droga maldita necesaria;
en convulsión de amor imaginaria
a solas te recuerdo esplendoroso.
Por este amor irreal escandaloso,
jamás será mi mente solitaria;
verosímil, veloz extraordinaria,
te apareces como algo milagroso.
Y ante este sueño etéreo de emociones,
donde sólo aparecen espejismos,
ilimitadas todas las acciones;
en donde no hay pudor, ni el egoísmo,
un juego de infinitas ilusiones,
donde sólo el burlado es uno mismo.
