Que tristeza veo en tus ojos,
algo encierras en el alma;
no hay reposo, no hay la calma,
no hay remedio a tus enojos.
Sufres porque le has perdido,
lloras pues te ha dejado;
¿sabes?, te has equivocado
sabes, porque le has mentido.
A tu lado nuevamente,
le quieres contar tus penas;
la sangre hierve en tus venas
por ese beso en la frente.
Cuando al cielo en su regazo,
lo mirabas tantas veces;
hoy apenas amaneces
buscando un poco de caso.
Y le imploras a la suerte,
y te has cruzado los dedos;
y le has rezado mil credos
que pueda volver a verte.
Y por esos sentimientos,
gritas por los cuatro vientos
“pensaba que era de juego;
mi corazón te ignoraba,
tu cariño no faltaba,
y hoy por tenerlo te ruego”.
