Eres tan bella señora,
y de porte majestuoso;
su voz de un ave canora
murmullo que me enamora,
quisiera ser su rebozo.
Cubrir su esbelta figura,
y sentir su tibio pecho;
por ratos en su cintura
y ya por la noche obscura,
cubrirla toda en su lecho.
Labios incitantes, rojos,
curvas las lineas su entorno;
sus caderas mis antojos
y que decir de sus ojos,
son su más hermoso adorno.
De caminar cadencioso,
y armoniosa cabellera;
su sonreír candoroso
al verla lloro de gozo,
es mi sol de primavera.
Por lo mismo le confieso,
mi insomnio desesperante;
por lo que más me intereso
que es, arrebatarle un beso
y se perpetúe ese instante.
Y por eso mi señora,
por eso es que le confieso;
que cuando llegue la aurora
la busco a la misma hora,
para arrebatarle un beso.
